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Resumen:
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El hombre/mujer moderno tiene dificultades para encontrarse con Dios en la vida. Y, sin embargo, Dios no deja de manifestarse en la urdimbre de lo cotidiano. Deberíamos preguntarnos por qué razón acertamos a hacer de estas apariciones verdaderas “teofanías” de Dios que nos permitan un encuentro vivo con Él. Evangelizar lo cotidiano, nos dice X. Quinzá, es el mejor camino para potenciar el encuentro íntimo y personal con Dios. Cuáles serían los signos de lo cotidiano y cómo convertirlos en lugar de experiencia de Dios, es lo que propone iluminar este cuaderno.
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